jueves, 6 de julio de 2017

Monteperdido

No sé qué me vuelve más loca; 
si pensar que en algún momento te perderé o recordar tu forma de mirarme justo después de besarnos. Porque lo primero es por lógica, pero lo segundo me rompe cada esquema que cree yo sola.

Y es que cada día soy más consciente de que por ti merece la pena cualquier cosa. Porque la mayor estupidez sería no estar contigo. No quiero perderme ni un día, pero continuamente me pierdo en ti.

Confieso que me da vértigo dormir tres noches juntas y que al despertarnos ya sea septiembre. Mis ganas de irme contigo son mis miedos de que te canses de mí.

Y si dicen que "nunca digas nunca", yo lo resumiré con un no.


No voy a dejar de quererte.

miércoles, 26 de abril de 2017

Auto nota mental

Me estoy perdiendo. En mí. Y no me importa para nada.
No voy dejando ningún rastro, por lo que nadie me puede encontrar.
O eso quiero creer.
No sé cómo he llegado al punto en el que lo que más me relaja es, a la vez, lo que más nerviosa me pone.

No voy a ceder-me.

miércoles, 19 de abril de 2017

23:59:59

Me intento posicionar en una escala de grises porque me cansa el negro y me aburre el blanco.

Hasta hace poco tenía pensado perderme entre el oscuro y el claro. Y ya no.


El tren al que todo el mundo se quiere subir estaba en huelga y no pasó. 


"Siempre en el momento más inoportuno.


Qué cabrones..."


Pero yo no quería y me he quedado aquí para extraviarme y luego encontrarme. 


Muy lejos y muy cerca.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Donde sea

Te has convertido en mi lugar favorito.
En ese momento no quiero estar en ningún otro sitio más, por eso digo que es mi preferido.
Tal vez es un poco trampa si me estoy refiriendo a una persona, pero eso es lo mejor.

No dejo de sentirte hasta cuando no estoy contigo.

Y me da igual dónde; lo más aburrido se convierte, repentinamente, en fascinante.

Solo pienso en las ganas de volver, en que vuelvas y en que volvamos a ser.

                                                  Donde sea.

miércoles, 5 de octubre de 2016

El momento perfecto

No me gusta la mayoría de connotaciones que tiene la palabra "demasiado". Dicen que en la vida hay que ir a un punto medio, entre dos extremos, pero este término me lleva continuamente a uno de ellos. 

Por ejemplo, hay grandes frases como "Me gustas demasiado", que para mí viene a ser: parece que deberías gustarme menos. Otra de las súper estrellas sería "Esto es demasiado bueno para ser verdad": no lo merezco, mejor tráiganme algo peor.

Pero lo que más me desconcierta es que siempre es o "demasiado pronto" para algo o bien "demasiado tarde". Nunca se llega a tiempo. Y yo por una vez quiero ser puntual, por lo que acabo de decidir que el mejor momento es ahora
(No vaya a ser demasiado tonta como para no darme cuenta).


viernes, 27 de mayo de 2016

Últimas veces

Cómo me jode saber perfectamente cuándo fue la última vez de algo y no poder recordar la primera. 
No sé si echarle la culpa al paso del tiempo que me hace volver al final y no al principio. Ya no vale ni el orden cronológico.

Soy "racionalmente inconsciente" de que ese hecho -seguramente rutinario- puede acabar mañana. Qué haría si supiese que el abrazo que le doy a esa amiga va a ser el último y luego no recuerdo cuál fue el primero. Si supiese que es la última vez que voy a mi lugar favorito y no recuerdo cuándo lo pise por primera vez. 
Igual prefiero no saberlo.

Creo que, verdaderamente, lo que hay que pensar es: ¿cuándo fue la última vez que tuve una primera vez?

martes, 15 de marzo de 2016

Punto de no retorno

Siempre hay un momento en el que uno dice: "Puedo ceder o puedo resistir". No sé cuándo fue tu momento, pero seguro que lo tuviste. 

Gracias película Closer y Natalie Portman por recordarme que yo también tuve ese momento.


Eran las 2 de la mañana y no aguantaba la situación. Pero contuve mis ganas de acercarme, mirarte a la cara y decirte todo lo que se me pasaba por la cabeza.
En vez de eso, me hice cobarde, cogí el móvil y decidí improvisar rápidamente en Notas.

"Admito que me encanta la forma en la que miras a todo el mundo aunque no sea a mí. No sé por qué, pero me siento afortunada sólo con poder verlo, nunca me basta con que intentes evitarme la mirada. 
Me encantan también tus particulares estados de ánimo, incluido cuando te enfadas y no aguantas más de diez segundos sin sonreír. En realidad reconozco que me encanta todo, incluso aquello que me hace a la vez preocuparme. 
No quise negármelo en su momento y, por supuesto, ya no puedo evitarlo ahora".

Cuando terminé de escribir esto, levanté la vista de la pantalla del móvil y esperé a que notases todo lo que te estaba odiando en ese momento.
En ese momento en el que me dije: "puedo ceder o puedo resistir".